Kimama ni Tokyo Survive –0

“Ugh”, me quejé inclinándome hacia el monitor. Estaba jugando con
el control en mis manos, absorta en lo que parecía ser un juego
divertido. Bueno, decía que era “divertido”, pero realmente era un
juego de disparo —uno increíblemente intenso, debo decir— tal que
mis ojos inmersos de determinación hacían un completo misterio si lo
estaba disfrutando o no.

“¡Hey, esto no es posible! ¡Tenía un compañero justo a mi lado hace
tan sólo un segundo! ¡Cómo es que estoy sola de nuevo!”
Una explosión detonó dentro del juego y mi personaje, al que le había
dado el increíblemente creativo nombre de ‘A’, murió. La ronda había
acabado, entonces encontré mi nombre en la tabla de resultados.
Orgullosamente ocupando el segundo lugar. De abajo hacia arriba
claro está, era el penúltimo lugar. El último, por supuesto, era un tipo
que se había desconectado o algo así —había desaparecido
aleatoriamente a mitad del juego.


“¡Ah, a la mierda todo esto!”, grité parándome de mi asiento para
dejarme caer sobre mi cama. Ya no puedo seguir con esto. Apuntar
un arma es… tan difícil. No mejoro en absoluto, no importa cuántos
de estos juegue. Sólo compró estos juegos FPS porque me parecieron
interesante. Son llamativos, y los videos siempre son más
emocionantes de lo que es el juego en realidad. Sin embargo, al
momento de jugar terminaba muriendo una y otra vez. Algo
cómicamente desesperante. ¿No se supone que es la clase de juego en
la que vas, disparas y les das una paliza a los enemigos? Pero, antes
de que me diera cuenta, era yo quien recibía la paliza. Y lo que es
peor, estos juegos siempre son increíblemente costosos. Ah, esto me
hace llorar…


“Dios, ese tipo ‘URY’ era de lo peor de todos. Probablemente tenga
una personalidad de mierda en la vida real. Ahhh, ya no quiero seguir.

Termine con esto. A la mierda con este juego”, me quejé
levantándome. Había perdido la noción del tiempo y ya era muy
tarde. El sol se estaba poniendo mientras el mundo fuera de mi
ventana se oscurecía de a poco.


Hagamos un resumen: Hoy no he ganado ni una vez, y además perdí
el dinero que gasté en este juego junto con mi precioso y añorado
domingo. Una horrible sensación de pesar abrumaba mi corazón al
notar cuanto tiempo y dinero perdí. Y lo peor de todo, estaba
hambrienta. Ah…, fue un fin de semana asqueroso.


Los gruñidos resonaban por debajo de mi pecho, me puse de pie y
partí a preparar la cena. Agarré el control remoto de la TV y comencé
a pasar los canales buscando algo bueno que ver. Finalmente hallé un
pograma sobre el espacio y dejé el control a un lado. Uh…, supongo
que esto no es tan interesante como esperaba. El presentador sólo
hablaba y hablaba confiadamente sobre cosas que yo no entendía.
Cada vez que abría su boca, lo único que yo podía pensar era ‘¿De
qué mierda está hablando este tipo?’.


Estaban hablando sobre los misterios del universo, o algo así: Planetas
donde llovían cristales en vez de agua, tormentas que habían durado
por miles de años e incluso sobre estrellas que terminaban
convirtiéndose en diamantes gigantes al final de su vida. No tenía idea
de si alguna de esas cosas era verdad o no. Puede que en un par de
cientos de años descubramos que no era así. ¿Quién sabe? Tal vez
incluso algunos desventurados viajeros del espacio viajando por los
helados confines del universo terminarían por exigir airadamente
“¡Traigan al bastardo que nos mintió!” cuando lo descubran.

Decido dejar la televisión andando por su cuenta. Vivo sola, así que
afortunadamente, mi nevera sólo tiene cosas que me gustan. Tomé
una cerveza y una salchicha levemente asada y vuelvo a sentarme
frente al televisor. No era un sustituto adecuado para una cena real,
pero decidí hacer las cosas a mi manera, por lo que pensé en

aprovechar lo mejor posible las pequeñas perlas de conocimiento que
podía obtener de este programa. Por supuesto, realmente no tengo a
nadie con quien hablar de esto, y probablemente termine olvidando
todo cuando vaya a la cama. En realidad, sentarme a ver esto es una
idea estúpida, muy estúpida, lo sé.

“Oh, bueno”.


Creo que, probablemente, los humanos han soñado con la infinidad
del mundo —el universo—desde siempre. Siempre fijamos la vista en
lo que hay más allá, ya sea del océano, de una densa selva, o el fondo
de los mares, lugares donde incluso los rayos del sol no se han
aventurado en siglos. Y ahora, apuntamos a los confines del universo,
algo que nunca seremos capaces de comprender. Los humanos desde
antaño han tenido el instinto de buscar adentrarse donde nadie ha ido
jamás. Incluso nuestro sistema solar, orbitando alrededor del sol, tiene
alrededor de 4.6 billones de años de historia.


Al igual que con los extraños planetas de los que hablaban antes, los
científicos siguen diciendo que nuestro sistema solar es ‘estable’.
Supongo que, si algo gira lo suficientemente fuerte y rápido, es
estable. Incluso la leche añeja se convierte en mantequilla si la giras
lo suficientemente fuerte. Y ahora que las cosas son ‘estables’, y no
tenemos que preocuparnos de que las estrellas choquen entre sí, todo
lo que espera es la ‘finalización’ de la vida de nuestro sistema solar
—ese aterrador y tranquilo final que nos espera a todos.


Los planetas, tal como joyas de belleza inconmensurable, nacen y se
forman. Son nuevos, interesantes, raros y hermosos —pero al final,
simplemente dicen, ‘Muchas gracias por todo’, y se encuentran con el
mismo triste final. Son como las bolas de lodo con las que un niño
juega en el patio de su casa. Nadie recuerda que les sucede en el
momento que desaparecen. El sistema solar nace, se estabiliza, y
luego, expira. La estrella explota y ese es el final. Sí, no muy diferente
a lo que les pasa a esas pequeñas bolas de lodo.

Pongo mi lata de cerveza sobre la mesa. Mi cabeza se siente ligera, y
eso es agradable. Me estiré y aflojé los tirantes de mi sostén par que
el peso de mis pechos no me molestara tanto, me rasqué las piernas y
deje escapar un suspiro, mi aliento tenía el poco femenino hedor a
alcohol.


Uh, ¿Qué estaba diciendo? ¡Oh cierto! Hablaba sobre el destino del
universo después de que ‘finalizará’. Creo que desde la perspectiva
de todos los planetas muertos que hay por ahí, la Tierra está en una
posición envidiable. La corteza y el clima aún no son inestables, y
nadie sabe cuándo eso podría llegar a pasar, ni que sucedería con todas
las criaturas que habitan en su superficie. Puedo imaginar a los otros
planetas, viendo hacia la Tierra, pensando, “Yo también quisiera ser
así”.


Me sentí satisfecha, a pesar de la falta de alguna conclusión o catarsis1 a la que llegué tras todos mis pensamientos. Miré a través de la
ventana la luna llena y asentí. Sin embargo, en ese momento,
ignoraba totalmente que algo inestable se había incorporado a nuestro
sistema solar. Ese algo era una entidad extraña, con un poder
misterioso. Se dirigía a Tokio, la ciudad más densamente poblada del
mundo, a 35°N, 139°E. Y mañana, se creará un punto de inflexión en
la vida diaria de ‘Gotou Shizuka’, una asalariada —aunque esa
palabra tal vez no sea la más adecuada por ahora— sin novio y con
ningún de interés en tener alguno.


Sin duda alguna, mañana, el sentido común será devastado y reducido
a nada.


1.- Catarsis: Liberación o eliminación de los recuerdos que alteran
la mente o el equilibrio nervioso.

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